Tengo que abrir esto otra vez, necesito un lugar donde expresarme, donde decir lo que siento. Un diario, un lugar en el que no temer de opiniones ajenas, un sitio en el que pueda ser realmente yo sin miedo a repercusiones. ¿Es este mi lugar? Lo dudo mucho, pero se le acerca bastante, tendré que medirme, pues sé muy bien cómo pueden ofender unas palabras no malintencionadas, cómo la gente es de egocéntrica y se llega a dar por aludida.
Detesto tener que medirme, pero como comparto este mundo con gente con tendencia al dolor y a la autocompasión, debo hacerlo.
Sé que aquí no voy a poder hablar de amor, ni de cómo detesto el comportamiento de algunas personas en ciertos lugares, ni seguramente de mis ideales políticos -cómo está el mundo hoy día-. No obstante, creo que puedo encontrar el modo de decir algo, de transmitir cosas, sin llegar a decir absolutamente nada relevante.
¿Qué escribir aquí?
Historias, mi forma de ver... ¿una serie? Creo que acabaré hablando de la persona con la que más convivo, es decir, yo.
¿Queréis saber algo que seguramente os importe un bledo? Me apetece hablar de amor, pero no puedo, no debo. Es hora cortar cuerda a mis pensamientos y a mis ganas de decir algo, es más, voy a dejar de escribir en un momento, no vaya a ser que ponga algo de lo que pueda arrepentirme más adelante.
viernes, 31 de agosto de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
Distorsión.
Eh... ¿perdona? ¿De qué material te piensas que estoy hecha? Desgraciadamente no, no soy dura como una piedra, y si esa es mi apariencia permíteme recordarte que ellas también pueden ser destruidas. ¿Que no les duele? ¿Que no lo siente? Afortunadas ellas. Lo haya pedido o no soy un ser humano, siento y padezco como cualquier otro o incluso más.
Que te acerques y después te alejes me anima y a la vez me destroza. No soy una estúpida e ingenua niña que vive de esperanzas, sé perfectamente qué no voy a conseguir. A ti. ¿Y por qué no me alejo? ¿Por qué permanezco? Porque ya he escapado bastantes veces, si no puedo conseguir ser algo para ti, lo aceptaré. Sin embargo, no me pidas que me aleje, pues no pienso hacerlo. No me lo has pedido, lo sé, créeme, soy bastante consciente de tus palabras, las escucho atentamente evitando perderme nada. Puede que no sea ya tan niña, pero seguramente mantenga parte de mi estupidez, porque a pesar de que sé que me va a doler aguantar, he optado quedarme cerca y soportar.
¡Qué asco, por favor! No sabes hasta qué punto me odio, hasta qué punto me detesto. Y a ratos lo mucho que me encanto. En días como ayer daría cualquier cosa por no ser yo misma, por ser más fuerte y más pasiva. En otros, como hoy, adoro permanecer y sentir, porque siento que es una bonita parte mía que nadie más tiene, sí, al contrario que otros parezco resistir aunque a veces caiga. Sigo caminando aunque quiera permanecer caída, continúo avanzando aunque sea a rastras, porque rendirse es de débiles. Estoy harta de soluciones pobres y fáciles, HAY QUE CONTINUAR ADELANTE.
A ratos lloro y vuelvo a caer,
Que te acerques y después te alejes me anima y a la vez me destroza. No soy una estúpida e ingenua niña que vive de esperanzas, sé perfectamente qué no voy a conseguir. A ti. ¿Y por qué no me alejo? ¿Por qué permanezco? Porque ya he escapado bastantes veces, si no puedo conseguir ser algo para ti, lo aceptaré. Sin embargo, no me pidas que me aleje, pues no pienso hacerlo. No me lo has pedido, lo sé, créeme, soy bastante consciente de tus palabras, las escucho atentamente evitando perderme nada. Puede que no sea ya tan niña, pero seguramente mantenga parte de mi estupidez, porque a pesar de que sé que me va a doler aguantar, he optado quedarme cerca y soportar.
¡Qué asco, por favor! No sabes hasta qué punto me odio, hasta qué punto me detesto. Y a ratos lo mucho que me encanto. En días como ayer daría cualquier cosa por no ser yo misma, por ser más fuerte y más pasiva. En otros, como hoy, adoro permanecer y sentir, porque siento que es una bonita parte mía que nadie más tiene, sí, al contrario que otros parezco resistir aunque a veces caiga. Sigo caminando aunque quiera permanecer caída, continúo avanzando aunque sea a rastras, porque rendirse es de débiles. Estoy harta de soluciones pobres y fáciles, HAY QUE CONTINUAR ADELANTE.
A ratos lloro y vuelvo a caer,
NO LO ACEPTO.
¿Quién es esa? ¿Qué ser deprimido y melancólico es ese el de la esquina? ¿Es un perro callejero lamiéndose sus propias heridas y que parece negar el volverse a levantar? ¿Quiere quedar ahí muerto? No, no y no, yo no soy así. Un tiempo lo fui, negativa y pasiva, dejándome pisar por aquellos que decían quererme y conformándome con el cariño que me daban por puro interés. PUES SE ACABÓ. Digo punto y final a ese trato. Careceré de valor para ti, para tu madre, para tus amigos y para quien le dé la gana. Pero yo lo sé, sé muy bien lo que valgo, sé lo que merezco y sé cómo soy. ¿Sabes lo mejor? Que me da igual. Vuestras opiniones resbalan, carentes de importancia y de valor. Son meras palabras, superficiales y estúpidas, dirigidas a ofender. ¿Lo hacen? Puede. Quizás. Seguramente si estoy sentimental. ¿Durante mucho tiempo? No, se las lleva el viento. No merece la pena guardarlas, no son importantes, no son necesarias, ellas sí que merecen ser tiradas a la basura.
Hoy, al contrario que ayer, estoy más animada, más dispuesta a seguir caminando. Me siento capaz de exclamar: "No me importa lo que pienses, seguiré caminando."
PD: Sé que es raro, va como dirigido a dos personas. Una a la que quiero, otra que me hizo daño.
domingo, 22 de abril de 2012
Cansada, desmotivada.
Cuando va pasando el tiempo y
comprendes que nunca más vas a volver a sentir lo que un día sentiste, te
entristeces. O por lo menos, ese es mi caso. Quise darle tanto a alguien que
cuando me di cuenta de que tales sentimientos no serían correspondidos, me
cerré en mí misma y cada vez que tenía una nueva oportunidad, cada vez que
parecía que podía acercarme a alguien para poder estar a su lado y que estaba
dispuesto a aceptarme tal y como era, huía echándolo todo por la borda. Me
lamentaba de mí misma, arrepintiéndome por mi ingenuidad y maldiciendo mi mala
suerte. No paraba de lamer mis propias heridas, siendo una estúpida que siempre
andaba auto compadeciéndose.
Supongo que el tiempo y las
compañías son lo que nos hacen cambiar, pues una vez el primero pasó y las
segundas cambiaron noté una mejora, un cambio dentro que me hacía diferente,
pero a la vez conseguía fortalecerme y dar un paso más, y otro, y otro…
Ahora, tras tanto tiempo sola,
alejada de las calles, distanciada de muchas personas y con pocos con los que
contactar alguna ver por cualquier vía de comunicación, me doy cuenta de lo
equivocada que estaba hace unos años. Cierto que me ha costado darme cuenta y
que siempre me he negado a admitir qué siento hacia otra persona, pero no se
puede negar cuando es tan obvio.
A medida que avanza este texto me
apetece rendirme.
Después vuelvo a llenarme de confianza
y pensar que todo es posible. Sólo espero que no sea otra mentira con la que me
han criado.
Quiero por una vez arriesgar,
decirlo todo, expresarme y que salga bien. Odio tanta mala suerte en esos
temas, detesto que cuando estoy dispuesta a darlo todo haya algo que se
interponga en el camino. Me da mucho asco, y aunque sé que son muchas las
personas que han pasado por la misma situación, no me encuentro con ganas de
pasarme meses sentada y pensativa mirando un punto fijo.
Lo más importante, no quiero que las
palabras traigan consecuencias. Me apetece sentarme y pedir a alguien superior
que, de no ser posible, haga que todo siga sin cambiar. Pero eso es imposible,
digan lo que digan, no es algo que se pueda soportar. Y no por la otra parte,
yo misma sería después incapaz de hablar con la misma naturalidad, me odiaría
demasiado.
Las habladurías, las amistades,
harían demasiado mal. Quisieran o no, lo causarían.
Estoy demasiada cansada, demasiado
triste y desmotivada. Ojalá pudiese de verdad cambiar completamente, volverme
de piedra.
Ha sido un buen día y una mala
tarde.
viernes, 27 de enero de 2012
Hablando de defectos.
"Cualquier defecto te hace único y especial."
PD: Un día haré una lista con todos los míos :3
PD: Un día haré una lista con todos los míos :3
viernes, 13 de enero de 2012
Crítica a mis profresores.
Sé muy bien mi manera de actuar frente a ciertos estímulos, pues aunque es imposible que me conozca a mí misma de cabo a rabo, cuando pasas por una misma situación una y otra vez, sabes cómo vas a actuar. Rara vez te sorprenderás a ti misma haciendo algo diferente a lo común. Pues bien, entre todas las cosas que he vivido, las injusticias son las que más me alteran. Pero alterar en el sentido amplio de la palabra, me pongo nerviosa, empiezo a enfadarme y en más de una situación acabo llorando de la ira que me producen. ¿Qué ocurre si encima alguien empieza a pinchar? Un volcán entra en erupción y arrasa con todo lo que tenga a los alrededores. No es común, aprendí a controlar ese impulso, pero paso por un mal trago cada vez que debo controlar esa situación.
¿Por qué digo todo esto? Porque últimamente, en clase, los profesores tienen la tendencia en ser bastante... Incorrectos. Con ello quiero decir que, además de poner puntuaciones ridículamente bajas en los exámenes -y dar explicaciones aún más absurdas cuando pides una explicación- algunos de ellos sobrepasan con creces las barreras y empiezan a ser maleducados con "inocentes" comentarios que van soltando. ¿Hay algún problemas con las personas tranquilas y pasotas? No, les ignoran, siguen su camino. Pero, ¿conmigo? No, eso ya es otra cosa muy distinta, porque ni me apetece que me humillen, ni quiero aguantar estupideces durante mis horarios escolares -no voy a clase para aprender a ser una "matona", voy para lograr hacer algo con mi vida-.
Estoy tan cansada de estos momentos que, como sigan así, voy a acabar teniendo problemas con los profesores en cuestión, porque al no poder levantarme e irme de clase, tengo que quedarme ahí, tragar, tragar y tragar. ¿Es justo? Me parece que no, pues si nosotros estamos bridándoles un respeto que venga ese señor a tratarnos como basura me asqueroso.
Encima no es sólo esto, porque si ya con uno no era suficiente, ahora hay que pelearse con una profesora medio sorda y que no sabe hablar prácticamente. ¿A cuento de qué? Eso me pregunto a menudo, ¿no hay personas mejores cualificadas para ejercer este trabajo? No sé, me resulta algo escandaloso que baje tres puntos de un examen por "no poner más personajes". Señora, se pusieron los principales y tres secundarios, ¿qué más quiere? ¿Una redacción completa? Si tenemmos en cuenta que, con cincuenta minutos de clase, nos ha preguntado:
- Características de la generación de los 50 y el poeta Ángel González.
- Características y obras de Antonio Bueron Vallejo.
- Cuatro frases de sintaxis.
- Argumento de "Historia de una escalera".
- Tiempo y espacio de "Historia de una escalera".
- Personajes de "Historia de una escalera".
¿Cómo acabo el examen en ese tiempo? Las tres primeras preguntas ya ocupan dos hojas por las dos caras, y las tres últimas, haciéndolo breve porque nos metía prisa, al menos media cara... ¿Quiere un milagro? Vaya a la Iglesia y pídaselo a Dios, a Jesús o al santo que le parezca, pero no nos lo pida a nosotros porque si no se puede, no se puede.
Muy cansada, en serio.
¿Por qué digo todo esto? Porque últimamente, en clase, los profesores tienen la tendencia en ser bastante... Incorrectos. Con ello quiero decir que, además de poner puntuaciones ridículamente bajas en los exámenes -y dar explicaciones aún más absurdas cuando pides una explicación- algunos de ellos sobrepasan con creces las barreras y empiezan a ser maleducados con "inocentes" comentarios que van soltando. ¿Hay algún problemas con las personas tranquilas y pasotas? No, les ignoran, siguen su camino. Pero, ¿conmigo? No, eso ya es otra cosa muy distinta, porque ni me apetece que me humillen, ni quiero aguantar estupideces durante mis horarios escolares -no voy a clase para aprender a ser una "matona", voy para lograr hacer algo con mi vida-.
Estoy tan cansada de estos momentos que, como sigan así, voy a acabar teniendo problemas con los profesores en cuestión, porque al no poder levantarme e irme de clase, tengo que quedarme ahí, tragar, tragar y tragar. ¿Es justo? Me parece que no, pues si nosotros estamos bridándoles un respeto que venga ese señor a tratarnos como basura me asqueroso.
Encima no es sólo esto, porque si ya con uno no era suficiente, ahora hay que pelearse con una profesora medio sorda y que no sabe hablar prácticamente. ¿A cuento de qué? Eso me pregunto a menudo, ¿no hay personas mejores cualificadas para ejercer este trabajo? No sé, me resulta algo escandaloso que baje tres puntos de un examen por "no poner más personajes". Señora, se pusieron los principales y tres secundarios, ¿qué más quiere? ¿Una redacción completa? Si tenemmos en cuenta que, con cincuenta minutos de clase, nos ha preguntado:
- Características de la generación de los 50 y el poeta Ángel González.
- Características y obras de Antonio Bueron Vallejo.
- Cuatro frases de sintaxis.
- Argumento de "Historia de una escalera".
- Tiempo y espacio de "Historia de una escalera".
- Personajes de "Historia de una escalera".
¿Cómo acabo el examen en ese tiempo? Las tres primeras preguntas ya ocupan dos hojas por las dos caras, y las tres últimas, haciéndolo breve porque nos metía prisa, al menos media cara... ¿Quiere un milagro? Vaya a la Iglesia y pídaselo a Dios, a Jesús o al santo que le parezca, pero no nos lo pida a nosotros porque si no se puede, no se puede.
Muy cansada, en serio.
jueves, 12 de enero de 2012
Atelier's Gumi
La verdad es que no soy muy dada yo a los concursos, porque creo que la suerte no viene de mi mano, pero, pese a ello, no he podido evitar tener que participar en este. Cualquiera que me conozca y lo vea, sabrá por qué, pero por si acaso, a los bloggeros con los que no sea el caso, explicaré lo siguiente: ADORO, AMOR, IDOLATRO, al gato Cheshire. No un amor zoofílico, un amor platónico hacia él. Cualquier cosa que sea de él me encanta, y en esta ocasión sortean un gumi de él que me encaaaaaaaaaaanta, estoy como tonta con él.
Como parte del sorteo debo colocar la siguiente -y adorable- imagen:
¿No es realmente precioso?
Espero que esta entrada no se os haga demasiado pesada. Gracias por leerme y comentar, se agradece :)
Como parte del sorteo debo colocar la siguiente -y adorable- imagen:
¿No es realmente precioso?
Espero que esta entrada no se os haga demasiado pesada. Gracias por leerme y comentar, se agradece :)
miércoles, 11 de enero de 2012
Una y otra vez.
Y se repite, una y otra vez, como un círculo vicioso. Nunca se termina, eres incapaz de ponerte de puntillas y ver el final, es inútil que subas a la montaña más alta. No verás nada.
Cuando has pasado un tiempo en lo más profundo de un pozo y te das cuenta de que no puedes seguir así, que has tocado fondo, que sólo aprecias dos posibilidades, decides levantarte. Decides ir a por la más difícil, escapar de la sencilla, de la fácil, de la que evitará cualquier futuro dolor. Sí, escojes el tener que caer de nuevo una y otra vez, no rendirte.
Caer. Un traspies. Una pequeña roca. Un fino árbol que se ha puesto en tu camino.
Escoger el segundo camino, el reto, te trae complicaciones. Te trae fuertes alti-bajos que te hacen arrepentirte, una y otra vez, de la decisión. Son tan duras algunas visiones a las que debes enfrentarte, las palabras que debes escuchar, los gritos que quieres pegar, que en ocasiones acabas volviendo al pozo para evitar todo el sufrimiento. Lo malo es que, cuando vuelves, te das cuenta de que es todavía peor. Sí, pues una se cansa de marginarse por no molestar, por no escuchar, por no. Por no. POR NO. Sí, por no, no "porno". Te encuentras con tantos "por nos" que quieres romper cosas, esconderte bajo las sábanas, mandar a la mierda a cualquier obstáculo que se te ponga en medio. Un acto cobarde, un comportamiento estúpido. En esta vida nuestra tenemos que aprender a afrontar pérdidas, superar situaciones.
El problemas es que todas esas cosas son pesadas, cuestan, llevan su tiempo. Y no hay ganas. ¿Por qué? Porque hay que hacer una y otra vez.
Cuando has pasado un tiempo en lo más profundo de un pozo y te das cuenta de que no puedes seguir así, que has tocado fondo, que sólo aprecias dos posibilidades, decides levantarte. Decides ir a por la más difícil, escapar de la sencilla, de la fácil, de la que evitará cualquier futuro dolor. Sí, escojes el tener que caer de nuevo una y otra vez, no rendirte.
Caer. Un traspies. Una pequeña roca. Un fino árbol que se ha puesto en tu camino.
Escoger el segundo camino, el reto, te trae complicaciones. Te trae fuertes alti-bajos que te hacen arrepentirte, una y otra vez, de la decisión. Son tan duras algunas visiones a las que debes enfrentarte, las palabras que debes escuchar, los gritos que quieres pegar, que en ocasiones acabas volviendo al pozo para evitar todo el sufrimiento. Lo malo es que, cuando vuelves, te das cuenta de que es todavía peor. Sí, pues una se cansa de marginarse por no molestar, por no escuchar, por no. Por no. POR NO. Sí, por no, no "porno". Te encuentras con tantos "por nos" que quieres romper cosas, esconderte bajo las sábanas, mandar a la mierda a cualquier obstáculo que se te ponga en medio. Un acto cobarde, un comportamiento estúpido. En esta vida nuestra tenemos que aprender a afrontar pérdidas, superar situaciones.
El problemas es que todas esas cosas son pesadas, cuestan, llevan su tiempo. Y no hay ganas. ¿Por qué? Porque hay que hacer una y otra vez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
